lunes, 31 de marzo de 2014

Tú, conciencia...


Conciencia, qué quieres de mí si pasé a tu olvido, 
si cuando te amé, jugaste con mi sonrisa, si cuando te abracé, 
tu pensamiento volaba a otras tierras.

Sembraste riquezas sin tener paciencia para 
verlas crecer de un corazón nacido para amar,
por luchar en esta tempestad. 

Tú, conciencia, la que me usó, creció y me despreció. 
La que me negó cuando me quería, ésa que llena 
de lágrimas mis días, y planta raíces en mi cabeza.

Tú, conciencia, que te atreviste a burlar mis 
caricias, que jugaste con mi mirada.


Ahora... Ahora mueres en silencio, en esta noche 
de niebla y frío, de una dulce y amarga madrugada...